lunes, 23 de septiembre de 2019

El Vampiro


Tú que, como una puñalada,
entraste a mi corazón doliente;
semejante a un tropel de demonios,
llegas, loca y adornada,

En mi espíritu humillado
haces tu lecho y tu imperio,
y me oprime tu presencia
como cadena al forzado,

Como al tahúr la baraja,
como al ebrio una botella,
gusano que al muerto mella,
y maldición que lo ultraja.

Rogué a un veneno mortal,
que de ti me separase;
al tiempo que te matase,
le supliqué a mi puñal.

Los dos en complicidad
altivamente rehusaron:
"Tú no eres digno de que te arranquen
de tu esclavitud maldita,

Pues si muerta la encontraras,
inerte ya, y sin respiro,
con besos resucitarías, 
su cadáver de vampiro"







Charles Baudelaire

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