viernes, 11 de octubre de 2019

La musa enferma


Mi pobre Musa, ¡ah! ¿Qué tienes, pues, esta mañana?
Tus ojos vacíos están colmados de visiones nocturnas,
Y veo una y otra vez reflejados sobre tu tez
La locura y el horror, fríos y taciturnos.

El súcubo verdoso y el rosado duende,
¿Te han vertido el miedo y el amor de sus urnas?
La pesadilla con un puño despótico y rebelde;
¿Te ha ahogado en el fondo de un fabuloso Minturno?

Yo quisiera que exhalando el perfume de la salud
Tu seno de pensamientos fuertes fuera siempre frecuentado,
Y que tu sangre cristiana corriera en oleadas rítmicas,
Como los sones numerosos de las sílabas antiguas,
Donde reinan vez a vez el padre de las canciones,
Febo, y el gran Pan, el señor de las mieses.

— Charles Baudelaire

jueves, 10 de octubre de 2019

Obsesión

Grandes bosques, me espantáis como catedrales;
Aulláis como el órgano; y en nuestros corazones malditos,
Estancias de eterno duelo donde vibran viejos estertores,
Responden a los ecos de vuestros De profundis.
¡Yo te odio, Océano! tus saltos y tus tumultos,
Mi espíritu en él los recobra. Esta risa amarga
Del hombre vencido, lleno de sollozos y de insultos,
Yo la escucho en la risa enorme del mar.
¡Cómo me agradarías, oh noche! ¡Sin estas estrellas
Cuya luz habla un lenguaje conocido!
¡Porque yo busco el vacío, y el negro, y el desnudo!
Pero, las tinieblas son ellas mismas las telas
donde viven, brotando de mis ojos por millares,
Los seres desaparecidos de las miradas familiares.

martes, 8 de octubre de 2019

Un Invierno sin Sol

Yo amé, con perdón.
Amé por encima de todas las cosas, que es, permítanme que les diga,
de la única forma en que se puede amar.
Yo viví
en un cálido regazo del amor, protegido bajo su techo,
comiendo de su misma mano,
aprendiendo el fuego hasta verlo arder, hasta quemarnos.
Compartí su sudor
y ascendí en su alegría de peldaño en peldaño.
Es decir: de dos en dos.
¿Sabéis qué?
Yo tampoco creía en la magia hasta que la vi.
A ella.
Irradiándola, desprendiéndola,
 descontrolando el tiempo
y cargándose con un gesto cualquier rutina impuesta,
criando una primavera en cada estación.
Solo querría decirles eso.
Decirles: yo tuve un reino y lo llamé hogar.
Y fue tan inmenso como el más pequeño de los detalles.
Una puta barbaridad.
Así debía de ser mi cuento.
Sin embargo, escribo desde el dolor aquel
en que solíamos gritar que todo acaba mal
porque si no, no acabaría.
Así fue
que todo se llenó de distancia
y de sangre,
todo se ensució de grietas y pudriéndose pasó como una enfermedad
por delante nuestro,
un olvido por encima de nosotros
paseándose
jodiéndonos,
diciéndonos adiós,
a dios reclamadle.
Estas son mis ruinas y esta es mi voz.
Un paseo con vistas a los escombros.
Si veis al amor por ahí, solo decidle que lo siento.
Que el frío se ha hecho ciudad
y yo, solo, he aprendido a quemarme.
Que la poesía pague los destrozos
y su recuerdo sea mi única migaja de calor.
Esta es la historia de un derrumbamiento.
El infierno hecho paisaje.
Mi baile nupcial sobre el lodo.
Un invierno sin sol.



lunes, 7 de octubre de 2019

Himno a la Belleza

¿Vienes del cielo profundo o surges del abismo,
Oh, Belleza? Tu mirada infernal y divina,
Vuelca confusamente el beneficio y el crimen,
Y se puede, por eso, compararte con el vino.
Tú contienes en tu mirada el ocaso y la aurora;
Tú esparces perfumes como una tarde tempestuosa;
Tus besos son un filtro y tu boca un ánfora
Que tornan al héroe flojo y al niño valiente.
¿Surges tú del abismo negro o desciendes de los astros?
El Destino encantado sigue tus faldas como un perro;
Tú siembras al azar la alegría y los desastres,
Y gobiernas todo y no respondes de nada,
Tú marchas sobre muertos, Belleza, de los que te burlas;
De tus joyas el Horror no es lo menos encantador,
Y la Muerte, entre tus más caros dijes,
Sobre tu vientre orgulloso danza amorosamente.
El efímero deslumbrado marcha hacia ti, candela,
Crepita, arde y dice: ¡Bendigamos esta antorcha!
El enamorado, jadeante, inclinado sobre su bella
Tiene el aspecto de un moribundo acariciando su tumba.
Que procedas del cielo o del infierno, qué importa,
¡Oh, Belleza! ¡monstruo enorme, horroroso, ingenuo!
Si tu mirada, tu sonrisa, tu pie me abren la puerta
De un infinito que amo y jamás he conocido?
De Satán o de Dios ¿qué importa? Ángel o Sirena,
¿Qué importa si, tornas —hada con ojos de terciopelo,
Ritmo, perfume, fulgor ¡oh, mi única reina!—
El universo menos horrible y los instantes menos pesados? 




Bloqueo creativo

Estoy teniendo un problema de frustración creativa que no me deja seguir con la historia..
Hasta poder continuarla, me tomaré un descanso con poesía.
xo

martes, 1 de octubre de 2019

La maldición del Rey

Parte V


22 años atrás

Cuando el rey era solo un joven príncipe tenía una personalidad tan arrogante y déspota, que incluso para sus servidores más cercanos era difícil disimular el desagrado que causaba.
Sus padres murieron cuando tenía 11 años, y fue coronado como rey 3 meses después. Conforme pasaba el tiempo y él aprendía a gobernar se fue convirtiendo en una persona cada día más solitaria y más soberbia.



Años más tarde, cuando cumplió 21años, sus cortesanos empezaron a organizar bailes para que encuentre una futura reina, con la esperanza de que la magia del amor ablandara su frío corazón.
Se organizó baile tras baile en el salón del castillo, pero ninguna doncella lograba cautivar al rey con sus encantos. Hasta el día en que se presento una joven muy atractiva y con un encanto particular, que parecía tener por meta enamorarlo. El joven monarca decidió empezar a frecuentarla pues, le dijo, parecía una chica sumamente interesante.
Lo que la doncella no sabía era que, quién realmente había llamado la atención del regente, era la criada que la acompañaba.




Así el rey visitó a la señorita los martes y jueves de cada semana durante 11 meses; cada vez que él abandonaba la puerta de su ostentosa casa, se escabullía entre los jardines, para encontrarse a escondidas con la criada de quien estaba perdidamente enamorado.
Su amorío con la chiquilla fue apasionado y fugaz, ambos se encontraban enamorados y disfrutaban cada minuto que pasaban juntos protegidos por la oscuridad de la noche, entre susurros y risas.



Hasta que llegó el fatídico día en que la dama a quien servía se enteró de lo que sucedía entre ella y el rey. Esto le hizo perder la cabeza, castigó a la criada de una manera extremadamente inhumana hasta dejarla moribunda y fue en busca del rey a quien maldijo con todo el odio que tenía en el corazón a causa de aquella vil traición.

— no podrás reconocer el rostro del amor aunque esté frente a ti, y tus oídos no oirán su voz, ni tu piel sentirá su tacto, nunca más, y serás infeliz buscando en todas partes y sin poder jamás alcanzarlo — 

Y para asegurarse de que el rey nunca volviera a ver a la criada, la doncella decidió matarla, abriendo su vientre de extremo a extremo, hasta poder quitar sus intestinos y se los dio de comer a los cerdos.




El rey pasó días buscando a su amada sin encontrarla, nadie sabía nada de ella, y la desesperación estaba consumiendo su alma, en un arrebato de locura secuestró a la joven que lo había maldecido y la encerró en una oscura mazmorra del castillo con la intención de torturarla hasta que le dijera donde se encontraba la criada; pero no tuvo el corazón para hacerlo, solo la mantuvo encerrada con la esperanza de que su amada se estuviera escondiendo por miedo a ella y que ahora que ella estaba encerrada, fuera a buscarle, pero ese momento nunca llegó.
Pasaron los meses y los años, y aunque la doncella permanecía en la mazmorra, el rey nunca consiguió que su amante volviera a sus brazos.


El rey se casó con cada mujer que le recordara en lo más mínimo a su difunta amada, todas ellas chicas simples, campesinas, criadas, esperando encontrarla en alguna de ellas, pero nunca sucedió.

Apology

Estuve sin internet estos días y no pude actualizar el blog... 
Pero ya iré subiendo las últimas partes de la historia.
xo 

La musa enferma

Mi pobre Musa, ¡ah! ¿Qué tienes, pues, esta mañana? Tus ojos vacíos están colmados de visiones nocturnas, Y veo una y otra vez reflejados...