martes, 1 de octubre de 2019

La maldición del Rey

Parte V


22 años atrás

Cuando el rey era solo un joven príncipe tenía una personalidad tan arrogante y déspota, que incluso para sus servidores más cercanos era difícil disimular el desagrado que causaba.
Sus padres murieron cuando tenía 11 años, y fue coronado como rey 3 meses después. Conforme pasaba el tiempo y él aprendía a gobernar se fue convirtiendo en una persona cada día más solitaria y más soberbia.



Años más tarde, cuando cumplió 21años, sus cortesanos empezaron a organizar bailes para que encuentre una futura reina, con la esperanza de que la magia del amor ablandara su frío corazón.
Se organizó baile tras baile en el salón del castillo, pero ninguna doncella lograba cautivar al rey con sus encantos. Hasta el día en que se presento una joven muy atractiva y con un encanto particular, que parecía tener por meta enamorarlo. El joven monarca decidió empezar a frecuentarla pues, le dijo, parecía una chica sumamente interesante.
Lo que la doncella no sabía era que, quién realmente había llamado la atención del regente, era la criada que la acompañaba.




Así el rey visitó a la señorita los martes y jueves de cada semana durante 11 meses; cada vez que él abandonaba la puerta de su ostentosa casa, se escabullía entre los jardines, para encontrarse a escondidas con la criada de quien estaba perdidamente enamorado.
Su amorío con la chiquilla fue apasionado y fugaz, ambos se encontraban enamorados y disfrutaban cada minuto que pasaban juntos protegidos por la oscuridad de la noche, entre susurros y risas.



Hasta que llegó el fatídico día en que la dama a quien servía se enteró de lo que sucedía entre ella y el rey. Esto le hizo perder la cabeza, castigó a la criada de una manera extremadamente inhumana hasta dejarla moribunda y fue en busca del rey a quien maldijo con todo el odio que tenía en el corazón a causa de aquella vil traición.

— no podrás reconocer el rostro del amor aunque esté frente a ti, y tus oídos no oirán su voz, ni tu piel sentirá su tacto, nunca más, y serás infeliz buscando en todas partes y sin poder jamás alcanzarlo — 

Y para asegurarse de que el rey nunca volviera a ver a la criada, la doncella decidió matarla, abriendo su vientre de extremo a extremo, hasta poder quitar sus intestinos y se los dio de comer a los cerdos.




El rey pasó días buscando a su amada sin encontrarla, nadie sabía nada de ella, y la desesperación estaba consumiendo su alma, en un arrebato de locura secuestró a la joven que lo había maldecido y la encerró en una oscura mazmorra del castillo con la intención de torturarla hasta que le dijera donde se encontraba la criada; pero no tuvo el corazón para hacerlo, solo la mantuvo encerrada con la esperanza de que su amada se estuviera escondiendo por miedo a ella y que ahora que ella estaba encerrada, fuera a buscarle, pero ese momento nunca llegó.
Pasaron los meses y los años, y aunque la doncella permanecía en la mazmorra, el rey nunca consiguió que su amante volviera a sus brazos.


El rey se casó con cada mujer que le recordara en lo más mínimo a su difunta amada, todas ellas chicas simples, campesinas, criadas, esperando encontrarla en alguna de ellas, pero nunca sucedió.

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